viernes, 8 de junio de 2007

Fin de semana con Los Trapos


Francisco (Pancho) Larraín.

El Domingo pasado Javier Gálmez, baterista de “Los Trapos” organizó un asado en su parcela en Pudahuel. Terminó con una gran Jam setion.

Con Francisco Larraín, viejo amigo, tratamos el tema de las personas comunes y corrientes, llegamos a la conclusión que somos personas:
• que nos damos cuenta que estamos viviendo en un mundo de mentira, corrupto,
que queremos cambios y poco podemos hacer,
que queremos dormir y no nos llega el sueño por que no dejamos de pensar en el futuro incierto que nos espera al día siguiente,
que tenemos planes que son solo parte de otro sueño, de un sueño planificado desde niños y que hoy son parte de la escena que vivimos. Donde aparecen personas que nos apuntan con el dedo y nos dan la espalda, irrespetuosos y mal educados que ni siquiera dan el asiento cuando aparecen personas cansadas, mayores o mujeres embarazadas,
que lloramos cuando vemos películas tristes,
que nos sentimos impotencia cuando vemos a mendigos utilizando a sus hijos para pedir limosna,
que se nos olvidan los finales de las oraciones enseñadas en primaria,
que deseamos un golpe emocional que corte tantas cabezas como sea posible para balancear este planeta,
que sabemos que los asesinos prosperan por la indulgencia de la sociedad,
que nuestro esfuerzo no es suficiente para tener una buena vida,
que no estamos a la venta y no nos prostituimos,
que la tecnología no mejora nuestra calidad de vida y parte afectiva,
que la sociedad ocupa una parte importante en nuestra vida y debemos romper lazos urgentemente,
que la afectividad es nuestra única cura.

Pancho, te estimo mucho al igual que a los demás Trapos: Sergio, Hernán y Javier.

Dale un abrazo al que está a tu lado ahora, demuestren su cariño.


Hernán Antilo (vocalista)

Javier Gálmez (Baterista)

Sergio Andreu (Bajista)

Eduardo Valenzuela (Guitarrista)



domingo, 27 de mayo de 2007

NOSTALGIA



Nostalgia en un Domingo gris.


Día gris, tarde fría, acuarelas ausentes.
La cordillera al frente, amenazante como un refrigerador abierto.
Caminamos juntos al unísono, el mismo camino pero con diferentes colores.
Lento uno mira el cielo, el otro el suelo.
Mientras … deambulaba la pena enturbiando ojos y respirando entre suspiros.

(¡¡¡¡Quiero dialogar, quiero comprender, quiero aceptar, quiero paz¡¡¡¡)

El circo abre sus cortinas, con ustedes: Domingo gris.
Fantasmales cadenas suenan: no olvides que fuiste esclavo,
sirenas iluminan el aire: advierten que existe peligro,
por todas partes anuncios: acusan abusos varios
y el sonido de una trompeta: obliga a poner atención:

(“Has recorrido el mundo, vivido poco y cansado mucho. Estás a la orilla de una vereda de casas que no quieren separarse y recuerdas los espacios de ayer. Sientes nostalgia porque se va el tiempo y lo consumes sin estar con quien amas”).

Transfigurado con el corazón sangrando en colores, rasguño la vida y re-apago mi ego, cierro mi aliento y espero de tu boca el impulso para salir de mi transe dominical.

Capa mohosa de nieblas, que choca puertas, paredes y ventanas, quédate donde estás. Ya no camino solo por fronteras, es una historia que se repite y si ya no canto no es que esté dormido.

Y en silencio, lentamente, tu brazo me acogió, con su calidez calmando mi pena.

¡¡¡¡Quiero vivir, ser feliz, amar y ser amado¡¡¡¡

Recordé que a la edad de 5 o 7 años, lloré al escuchar una canción. No sabía que me pasaba y corrí al regazo de mi madre. Hoy, al siglo siguiente, me sigue pasando lo mismo.
Son algunas armonías, secuencias de acordes o melodías.



jueves, 17 de mayo de 2007

ANECDOTAS DEL COLEGIO



Este Post nace después de leer en Las Crónicas de un Marciano la "Reforma Educacional"

EVALUACION
Si en mi época hubieran existido la evaluación en la educación, muchos de mis profesores habrían quedado sin pega, me acuerdo del Perro Guzmán, profesor que me enseñaba Matemática. Geometría y Física. Sus clases eran muy entretenidas y nos calificaba por nuestro sentido común, materia poco y nada pasaba y dictaba para que escribiéramos, nos hacía preguntas de ingenio que cada uno debía responder y el que contestaba correctamente avanzaba un lugar en las filas, me explico: la clase tenía 7 corridas de asientos y le preguntaba al 3º de la segunda fila, si este no sabía la respuesta, seguía con 4º (decía: “El otro que sigue”) y así hasta llegar al que respondía correctamente y si no contestaba nadie, seguía con el 1º de la 1ª fila. El que respondía correctamente abanzaba de lugar, donde comenzaba a preguntar, y en el caso que nadie supiera y comenzara con el 1º de la 1ª fila, se sentaba en el primer lugar y todos nos corríamos un lugar.
A final de mes cuando nos calificaba era de la siguiente forma, la fila 1 un 7, la 2 un 6, la 3 un 5, la 4 un 4, la 5 un 3, la 6 un 2 y la 7 un 1. Este profesor era conocido por su sistema de educación y nadie lo criticaba, nos hacía ir a clases durante TODO el año los días Domingos a las 6.30 de la mañana y a esa hora cerraba la puerta de la sala y si llegabas tarde te quedabas afuera y más encima debía escribir 1.000 veces “No debo llegar tarde a clases de Matemática” y llevarlas a su casa ese día a las 3 de la tarde. O sea me tocó vivir además una dictadura educacional con un viejo loco que me hizo reír mucho por sus escapadas y peinadas de muñecas.


ABUSO DE AUTORIDAD
En mi paso por el Colegio San Ignacio el Rector, el Padre Jaime Corréa, de la congregación Jesuita; cuando nos sorprendía en alguna mala acción (para el) nos levantaba de nuestros asientos de una oreja o de las patillas haciéndonos chillar como barracos. Más de una vez comenté esto con mis padres y ellos respondían: “Pero como, si es un padrecito y son tan buenos”. También estaba el Padre Vargas que siempre nos saludaba con una bofetada, al final nadie quería saludarlo y lo evitábamos.