domingo, 18 de marzo de 2007

"Quiero más higos"



Por más que trato de centrarme en mi pega,
un mosquito ronda y da vueltas y vueltas.

Se posa en mi hombro, me hace preguntas,
me habla al oído y también me murmura.

Tratar de abstraerme de mi entorno cercano,
es difícil lograrlo con este bichito,
vuela cantando y silbando poesías,
que a cada instante quiere que escuche.

Revuelve papeles, gomas y lápices
y más encima se queja de mi.

Mosquito, mosquito….
ya comiste tus higos,
ahora es el turno de hacer lo mío.

Mantén el silencio que me es necesario,
respeta mi espacio y piensa en voz baja.
Aunque prefiero que calles y así me permitas,
seguir en mi tema que es importante.

Cerrar mis oídos y manos no puedo,
sin ellos no avanzo entre cables y teclas,
si acaricio tus alas para tranquilizarte,
te quedas tranquilo,
ríes en silencio y cierras tus ojos.

Apenas dos pasos doy,
despiertas y vuelves emprendes tu vuelo,
te posas en mi hombro, me hace preguntas,
me habla al oído y me murmuras:

"Quiero más higos"

miércoles, 14 de marzo de 2007

No te imaginas...




Cuando supe quien era mi vida cambió.
Aprendí con el dolor, el mío y el de muchos.
Hoy lucho por el bienestar de todos, es casi como echar el agua del mar en un hoyo que uno hace en la arena, los esfuerzos nunca son suficientes y el agua se escurre entre los granos de arena y cristales de cuarzo … nunca se llena.

Mi vida ha sido parecida, el agua la comparo con el cariño que recibo y mi corazón con un pretil que retiene el agua necesaria para seguir con vida.

Cuando hay tormentas, los caudales de agua bajan por todas partes, por cerros, laderas y campos, y a veces desbordan mi tranque. Son esos momentos de máxima felicidad los que disfruto y hacen que la vida tenga un real sentido para seguirla. Cuando hay sequía, los niveles bajan, la tierra se seca y las plantas se mueren.

Necesitamos del vital elemento para seguir adelante, nadie nació para estar solo o mal acompañado. Lamentablemente este mundo está saturado de pirañas, chupasangres y babosas, que arrasando a su paso lo que tocan, dañan y destruyen lo que tenemos, queremos y vamos construyendo con esfuerzo y trabajo.

Hace 4 meses conocí a un ser que parecía de otro planeta, todo andaba bien en su comienzo (comienzo al que yo le di pie), ya que desde el principio me dijo claramente que nada podía ofrecerme y lo acepté, en ese momento no necesitaba nada aparte de su cariño y sentirme acompañado. El resto lo podía controlar como buen administrador del fundo.
Compartimos mi casa, familia y amigos, dejé de lado mis prioridades por su bienestar y mejoría. Al bajar de la estratosfera, antes de conocernos, sufrió una lesión que lo dejó caminando con bastones. Cegado por el dolor de su discapacidad impuso una dictadura a su alrededor para que todo funcionara siendo el, el centro de atención. Incluso atentó contra su vida lo que lo llevó a internarse en un hospital psiquiátrico diagnosticándosele un trastorno bipolar. Esta parte no la supe desde el comienzo y me enteré hace pocas semanas después de una discusión que tuvimos por su afición a chatear secretamente y por pasearse por fotolog muy dark, poco sano para su salud mental como para nuestra relación de confianza. Esta discusión lo descompensó un par de días y solicitó hora al médico pidiéndome que lo acompañara. Al comentarlo con su psiquiatra, le confesó que había tenido ganas de atentar contra su vida lo que me descompensó, me produjo otra preocupación más y una gran pena por lo poco que pueden llegar a quererse las personas afectadas por esta enfermedad.

Estudiando el tema de los trastornos bipolares, me di cuenta que podría ser un perfecto candidato para ser parte de esta patología porque también en mis malos momentos lo único que “deseo” es desaparecer del mapa, pero me falta puntaje. Si reconozco y lo dicen también los que me conocen, que soy demasiado sensible y las cosas me afecta más que a la mayoría.
Tampoco se como reducir el dolor de las pérdidas afectivas, estas me duran meses y a veces hasta un año. Pena y soledad me embarga en esos momentos absorbiendo toda mi energía para poder hacer cualquier cosa, soy un ser inútil y sin fuerza.

Consejos llegan por miles, aparecen a nuestro llamado “consejeros espirituales” que recomiendan que hacer y no hacer, pero la práctica es diferente en cada individuo, y reconozco mi debilidad en esa parte de mi superación personal: Las penas afectivas me duran mucho tiempo.

Este mensaje será interpretado según tu experiencia de vida, no por los conocimientos adquiridos.

Esto es para ti:

No te imaginas
como extraño tocarte,
no te imaginas
como extraño mirarte.

Ese dolor que circula por mis venas,
ese calambre que rodea mi cuerpo,
no se mitiga oliendo la cama,
donde dormimos juntos tantas veces.

No te imaginas
el dolor que siento,
no te imaginas
la pena que tengo.

Cada noche durmiéndome en tu lado
y escribiendo tontos poemas para decir lo que siento.

No te imaginas lo que pasa por mi mente
No te imaginas…
No te imaginas…
No te imaginas la pena que tengo
porque siento que aun te amo.


viernes, 19 de enero de 2007

¿Quien le pone la cola al burro?

Si no decimos lo que sentimos, muchos pensarán que estamos conformes. Estas opiniones y críticas van en pro de una mejor calidad de vida para todos.
Estamos viviendo en un sistema que está mal y rodeados de personas con cargos administrativos que todos los Chilenos pagamos y poco hacen por nosotros.

A este país le hacen falta personas con voluntad para llevar adelante y URGENTE, proyectos importantes, como es por ejemplo: la verdadera reforma de la Salud. Personas emprendedoras, estudiosas y luchadoras por causas que afectan al 80% de los Chilenos. El resto, el 20%, tiene recursos y no ve ni vive la realidad que nos toca a nosotros.



(Se la diferencia de los dos grupos ya que la vida me permitió estar los dos extremos, de niño en un buen colegio particular, estudios universitarios, y ya egresado con mi esfuerso pude ingresar a una Isapre hasta quedar sin trabajo y caer en el sistema público de Salud como indigente por vivir con el vih)

Sabemos lo precaria que son su infraestructuras, presupuestos, insumos, edificios añejos que apilan en sus patios y a la vista del público camas de fierro oxidadas, boxes que traen a la memoria tomas de alguna película de la segunda guerra mundial, salas de espera oscuras y mal olientes, filas interminables para recibir por una ventanilla un par de tabletas para la semana o mes, salas de recuperación frías y baños que me acuerdan los del servicio de la casa de mi bisabuela, salas recicladas y remodeladas sobre estructuras que no tienen arreglo, cables a la vista por todos lados, puertas que no cierran con cadenas y candados de seguridad, consultas habilitadas con materiales de deshecho, sillas de madera tipo colegio rural de mil diseños diferentes que al parecer compraron en un remate fiscal, etc.


Gracias doy al caballero de arriba, porque hay aun personas que atienden con una sonrisa en la cara y te suavizan el mal rato de las eternas esperas; como también me enojo con el, por tenernos tan abandonados y dejar que otros abusen de sus cargos para tratarnos y atendernos mal.


En el Hospital Salvador, por ejemplo, cada vez que uno debe hacerse un examen, debe llevar una jeringa, lo anotan en el reverso de la receta las operarias cuando dan la fecha y hora de atención.

No basta salir a la calle para darse cuenta de lo mal que estamos, se nota en la cara de las personas, ya no se ven caras alegres y sonrientes, se ven caras tristes, cansadas y aburridas, que sienten el temor de caer enfermos, de sufrir un accidente e ingresar a un hospital público.

Los políticos han llevado a los países al desastre como lo hemos visto a lo largo de la historia y la iglesia no lo ha hecho nada de mal. Cada uno defiendo su postura, como caballo que tira una carreta, no miran para los lados. Señores, no están solos, somos muchos que pensamos diferentes y queremos ser también respetados por pensar así y no llamados opositores.

En vez de seguir llenando sus arcas con fortunas que nunca podrán disfrutar y gastar, por que no la invierten en servicios para la comunidad?, una comunidad sana es mucho más productiva.

Un sueño sería que la iglesia o un político como S. Piñera invirtieran en un nuevo Hospital para Santiago. Propongo, y es una idea factible, demoler el antiguo Hospital Salvador y en ese terreno construir un gran centro de atención, es totalmente posible. Claro que proyéctenlo inteligentemente a 100 años, para que no estemos en 10 años más colapsados y escribiendo nuevamente.

La opción política de esta persona brillante que todos esperamos que aparezca poco debe importar, como también su religión.

Ojala en un futuro cercano llegue quien le ponga la cola al burro.






Fotografías: Eduardo Valenzuela